El que se muere, pierde

Betty Escobar
@b3scobar

Compañeritos, si antes pensaban que cuando uno se moría solo perdía la vida, posiblemente muy pronto ya no sea solo eso sino también signifique perder gran parte o casi totalidad de los bienes que ustedes pensaron, algún día, pasarían a manos de sus familias.

No entraré en detalles del nuevo proyecto de “Ley Orgánica para la Justicia Tributaria para la Redistribución de la Riqueza” (Ley de herencias), eso se lo dejo a los especialistas. Pero cualquier persona con sentido común puede darse cuenta de lo que está en juego con esta ley y sus consecuencias cuando sea aprobada. Ah, porque no tengan dudas que los sumisos de siempre darán luz verde a la ley.

Sea 35%, 45% o 77% el impuesto a las herencias, este sigue siendo absurdo (por no decir algo peor). Esta clase de impuestos suprimen la iniciativa empresarial y perjudican el crecimiento económico, y no me lo inventé yo, lo dicen los analistas económicos. Esta ley de herencias más bien parece una ley de expropiación solapada. El economista, historiador y teórico politico Murray Rothbard dijo: “Los individuos privados que desean adquirir de otras personas mayor cantidad de bienes y servicios, tienen que producir y vender más de aquello que los otros necesitan. Los gobiernos, en cambio, lo único que necesitan es encontrar algún método para expropiar mayor cantidad de bienes, sin consentimiento de su dueño.”

Lo dijeron clarito, quieren acabar con empresas de estructura familiar. Por su parte, Richard Martínez, Presidente de la Cámara de la Industria y Producción de Pichincha, manifestó: “la ley atentaría contra el núcleo familiar, pues de las 60.000 empresas del país, 50.000 son familiares”. Se han preguntado ustedes: ¿Cuántos puestos de trabajo generan esas empresas?.

En internet muchos criticaron el nuevo proyecto de ley. Algunos decían que preferían quemar sus bienes antes que dejárselos al estado. Otros, que se iban a dedicar a gastar su dinero en vida para cuando mueran nadie pueda robarles nada. También se pidió a funcionarios públicos que dieran el ejemplo en “democratizar los bienes”, repartiendo sus patrimonios entre los pobres del país. Y acá en Nueva York, ni les cuento. Muchos migrantes ecuatorianos ya me han comentado su preocupación por sus bienes, en especial por sus casitas, que con años de arduo trabajo en Estados Unidos han podido construir en Ecuador. Pero el gobierno sostiene que “la ley está bien diseñada. El 98% de la población no va a pagar ningún tipo de impuesto por motivos de herencia; mientras que el 0.1% de la población pagará lo que las tablas indiquen”. Así lo comunicó, días atrás, el ministro coordinador de la Política Económica. ¿Será?.

En todo caso, yo veo dos opciones, o se sigue alzando la voz en contra de estos nuevos abusos, haciendo sentir el descontento de la ciudadanía y apegándose al derecho de la resistencia, o nos “curamos en salud”. Y esta última opción es literal compañerito/a. Vaya al doctor, que le revisen el colesterol, la presión, el corazón, un examen de sangre general. A chequearse la próstata, y a hacerse esos mamogramas como Dios manda. Siga vivo el tiempo que más pueda, porque ya mismito empezarán a decir por ahí: “¡Cuidado! Que el que se muere, pierde”.

* Este artículo fue publicado, el 11 de junio del 2015, en el diario El Universo