¡Zas revolucionario!

Por Betty Escobar
@b3scobar

Siempre ha sido la marca de la revolución: escándalos que pasan todos los días y al mismo tiempo. Por eso siempre la he llamado “Revolución Speedy Gonzales”, porque se mueve tan rápido que no hay ni tiempo de procesar cada cosa orquestada por “los mismos de siempre”. Así distraen la atención de las cosas realmente graves que traman a nuestras espaldas.

Si no son las típicas demandas para defender su “honra”, es la interminable persecución a los que se atreven a contestarle al autoproclamado “rey”, o el caso de los pases policiales, o la incursión de la hija del “rey” en el periodismo de opinión (a la que no se le puede hacer ni una sola crítica porque eso es “miseria humana y meterse con la familia”), o los constantes insultos y amenazas de trolls gobiernistas por opinar diferente al “rey”, y por supuesto, una de las últimas perlas de la revolución: los videos en los que se aprecia a supuestos militares entrenando a civiles para contrarrestar protestas o marchas (y que han sido calificadas por algunos funcionarios públicos como una mañana deportiva, un pícnic o un curso de oratoria).

Así van diez años de lo mismo, todo el tiempo es un nuevo escándalo. Pero ¿cuál es el propósito? Lo he dicho varias veces: tenernos abobados, como pavos luego de haberles dado mucho vino para que ni se den cuenta el momento en que ¡zas!… les cortan la cabeza. Y a ese instante es al que temo, a ese “zas” que aún no llega, porque aún no hemos visto lo peor de la revolución. Todos conocemos la crisis económica, la inseguridad que hay, el descalabro político que vivimos, pero no, no terminan aún de dar su golpe mayor.

¿Y cuál es ese “zas”? Con las elecciones a la vuelta de la esquina, con un Consejo Nacional Electoral (que no muestra nada de independencia y transparencia), con los jueces a la orden del “rey”, más el egoísmo de varios políticos que siguen concentrándose en sus propios intereses sin dar prioridad a los de todo un país, somos una bomba de tiempo haciendo tictac al ritmo que la revolución nos vaya dictando. Y si no hacemos nada, explotaremos en el 2017.

No esperen el nuevo escándalo de mañana. Ya hay que curarnos de espanto. Ya nos quitaron la libertad de expresión, el debido proceso, la justicia independiente y la democracia. No permitamos que nos quiten el derecho a decirles: ¡Basta! ¡Hasta aquí llegaron, se fueron!

Si los políticos de oposición ya no se pusieron de acuerdo, como muchos esperábamos, entonces nosotros ya tenemos que ir decidiendo quién es el mejor opositor para salir de este Gobierno opresor. Ya la unidad de los políticos pasó, ahora es la unidad del voto. Ya no perdamos más tiempo porque el “zas” de ellos es perennizarse en el poder, sin aflojar la teta que tanto les ha dado y que no da más. Es hora de actuar, ¡y actuar es votar con conciencia! Repito, hay que elegir al mejor opositor. Aun cuando no sea perfecto, pero si puede sacarnos de este infierno de las manos ardientes, ¡ese es! ¡Punto! Recuerden: ¡voto con conciencia mata “zas” y escándalos revolucionarios!

* Este artículo fue publicado, el 22 e septiembre del 2016, en el diario El Universo